M.A. Jesús Ramón Ochoa Gallegos
Profesor T.C. Ingeniería Industrial
Instituto Tecnológico de Culiacán
Existen muchas herramientas disponibles para mejorar la calidad y productividad de las empresas que por unas u otras razones no utilizamos en la región y probablemente en buena parte de México, una de ellas son los “Costos de la mala calidad”, o simplemente, “costos de calidad” (COPQ, Por sus siglas en inglés). Dicha herramienta puede ser de gran ayuda para las empresas, pero también para organizaciones e instituciones públicas Ésta, parte de la idea de que se genera un costo innecesario por no hacer las cosas bien desde la primera vez, esto es, se requiere de retrabajos, tiempo extra, materiales e insumos extras, además de una mayor cantidad de energía utilizada (Costos de fallas internas), así como otros elementos que generan costo por devoluciones, demandas o eventuales pérdidas de ventas que se dan cuando nuestros productos no cumplen con la calidad especificada y causan molestias a nuestros clientes (costos de fallas externas).
Estos costos que se asocian a las fallas (internas y externas) pueden ser reducidos si invertimos en medir y evaluar la calidad (costos de evaluación) por un lado, y si además también invertimos en prevenir y mejorar la calidad (costos de Prevención), que, aunque en teoría también son costos, se puede intuir que su verdadera naturaleza es la de ser una Inversión.
La siguiente figura, muestra el comportamiento que ambos tipos de costos siguen con respecto a un cierto nivel de conformancia, en términos de cumplimiento de especificaciones, medido en % de unidades buenas, índice de capacidad del proceso (cp), defectos por millón de oportunidades (dpmo), niveles sigma o cualquier otra métrica de la calidad, en el eje de las X’s. Mientras que el eje de las Y’s, tenemos el costo de calidad en $/u promedio, o $/T (T es un periodo determinado, un mes, un semestre, etc.).