Autor: Ing. Marcelo López Pérez
La calidad de la educación es una de las expresiones que más se utilizan en el ámbito educativo, sobre todo cuando se desea justificar algún proceso de evaluación, Enrique Luengo González. (2003). Podemos citar el Círculo de Deming (1989), en el cual se promueve el uso de control estadístico de los procesos para el logro de la calidad.
El problema de definir la calidad de la educación conlleva también el problema de cómo evaluarla. Siendo uno de los temas más discutidos en el ámbito educativo contemporáneo, dada la necesidad creciente de controlar los procesos con el fin de lograr sistemas pertinentes. Cada cual tiene una manera muy personal de expresarlo, pero la mayoría de las definiciones son coincidentes. Es decir, expresan lo mismo, pero con diferentes palabras (Antonia, 2019).
Se necesita una nueva plataforma de políticas orientadas al mejoramiento de la calidad, la creación de un Sistema Nacional para la Evaluación y Acreditación; Un nuevo proceso de renovación de Educación Superior; Proponer un conjunto de políticas, estrategias y cursos de acción para consolidar los logros académicos alcanzados por las Instituciones de Educación Superior; Ante una incesante revolución tecnológica; se requiere una gestión institucional con una visión de cambio (García-Topete, 2019).
Pilar Rodríguez (2017) establece que la evaluación es el proceso de análisis estructurado y reflexivo, que permite comprender la naturaleza del objeto de estudio y emitir juicios de valor sobre el mismo, proporcionando información para ayudar a mejorar y ajustar la acción educativa. Se basa en la planificación previa de lo que se pretende evaluar, en el desarrollo instrumental de recolección de datos, y el posterior análisis riguroso de la información que finalmente se obtiene.
Así mismo la evaluación debe de tener un carácter sistemático y, por lo tanto, su institucionalización, es decir, su aplicación y proceso en forma continua son imprescindibles. Sin embargo, al parecer las evaluaciones en general en América Latina han sido desarrolladas con interrupciones y dificultades y sus resultados han sido escrutados por técnicos, docentes y políticos, mismo que ha provocado que sean frágiles y desconfiadas.
Cabe mencionar que la evaluación es un proceso necesario no solamente para constatar grados de calidad alcanzados, sino sobre todo para mejorar la calidad. Sin duda la evaluación y calidad son conceptos que están fuertemente relacionados, ya que el primero debe contribuir a alcanzar la calidad. El hecho que no exista un modelo de evaluación de la educación superior para el país, si bien es una limitante por no tener antecedentes, ofrece la libertad necesaria . . .
Leer artículo completo